Una década del Pilsen Open Studios
Franky
Published: October 24, 2012
do you recycle these? de Joseph Mora en Yollocalli
©Pilsen Portal
Se acaba de celebrar el décimo aniversario de Pilsen Open Studios. Este año, de nueva cuenta, cientos de espectadores y curiosos visitaron los estudios, galerías y negocios que improvisaron una pared para mostrar por un fin de semana el trabajo plástico no sólo de los creadores ya establecidos sino también el de muchos jóvenes, algunos con verdadero talento. No cabe duda que al mostrar su obra existe la pretensión de crear arte. ¿Lo logran? No lo sé pues el arte es un misterio y eso quizá sólo el tiempo lo determina. Ahora bien, lo que sí se aprecia en la apertura de estudios es el riesgo que toman estos jóvenes al exhibir su trabajo quizá por primera vez. Y eso es muy similar al acto de ciertos jóvenes que se arriesgan a leer por primera vez un poema en público, dichos versos quizá todavía no sean arte, pero ese primer paso si le limpiamos la pretensión ya es un indicio de querer tocar otros espíritus afines.
Obra de Adrián Birrueta del colectivo The Empty Canvas en el Restaurante Cuernavaca
©Pilsen Portal
Ojalá que con el correr de los años algún día se cumplan veinticinco años de este evento que comenzó por iniciativa del pintor Héctor Duarte, quien tras de ser invitado a participar en el Chicago Artist Month, invitó a otros artistas a participar y ya en colectivo abrieron las puertas de sus estudios. De esa manera, en ese otoño del 2002, tanto los vecinos del barrio como los art lovers de la ciudad se acercaron a la obra y al espacio más íntimo en que el artista se enfrenta al lienzo en blanco o a la instalación vacía.
En este 2012 volvimos a ser testigos de un evento que convoca a más de una centena de creadores y a más de cuatro decenas de espacios que mostraron obra de artistas de Pilsen y de fuera.
Obra de Jasso en Alejandro Medina Studio
©Pilsen Portal
Ahora bien, a partir de los números no se puede uno arriesgar a catalogar este evento como la expresión de un movimiento artístico en Pilsen, pues no lo es. Con los años se ha ido creando un tipo de colonia donde viven los artistas. Algunos han vivido aquí por décadas. Aquí se formaron e incluso formaron parte del gran impulso muralista que tomó lugar a finales de los sesenta y a lo largo de los setenta. Otros llegaron de México durante la crisis de la década del ochenta y estos ya traían sus pinceles en las maletas. Otros más llegaron con la crisis de los noventa, o bien son hijos de inmigrantes y se están formando en las escuelas o en los programas extracurriculares de organizaciones como Yollocalli o Pro Arts Studio. Sin embargo, cada generación de creadores representa tendencias diferentes y su obra constata circunstancias disímiles.
Man Is Looking Up de Verónica Martínez del colectivo The Empty Canvas en el Restaurante Cuernavaca
©Pilsen Portal
De esta manera, la factura que uno puede encontrar en la obra al recorrer tanto estudio es muy variada. Hay de todo y la cuestión es simple: hay arte o no lo hay. En otras palabras, no puede haber arte bueno o arte malo. Simplemente es arte.
Para el caso, quizá haya que recordar a Borges cuando citaba no sin cierta amargura lo siguiente: “al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso. No hay poeta, por mediocre que sea, que no haya escrito el mejor verso de la literatura, pero también los más desdichados”.
Obra de Claudia Charo en Alejandro Medina Studio
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Siguiendo con el hilo narrativo borgiano, cuando uno se acerca a la obra de más de cien creadores hay muchas obras sumamente desdichadas; pero no solo en Pilsen. Inclusive, bien podríamos decir lo mismo de muchas de las obras que pretenden pasar como obras de arte en galerías de prestigio de Chicago y otras ciudades. Pero de vuelta a Pilsen, entre los cientos de obras que se expusieron, en cada estudio siempre encontré alguna ventanita --como en la pintura de Juan Pablo Castel, en El Tunel-- que nos invitara a ver más allá.
Hecho en México de Alma Domínguez del colectivo Pintoras Mexicanas en Al Teatro
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Cada estudio deparaba alguna sorpresa y el observador tenía que encontrarla, ya fuera un cuadro, un trazo, cierto color, la pluma en el arte objeto, un anillo, un póster, pero había algo; y si no lo encontraba yo, lo encontraba alguien más y el suspiro o el gesto de sorpresa lo delataba. De esta manera el hecho de que los artistas abrieran sus estudios se volvió un acto revolucionario. Durante dos días, el académico y el diletante, doña Juana y sus nietos, tuvieron la oportunidad de estar por un instante en ese paraíso borgiano al reconocerse en la obra de algún creador de Pilsen.
Loss of Memory de Mark Nelson en Prospectus Gallery
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Renunciar aunque sea por una hora a la enajenada cultura del espectáculo para acercarse al arte hoy en día es ya una victorial cultural y por eso es loable que el Pilsen Open Studios haya cumplido diez años y ojalá y cumpla muchos más. Nadie sabe si el niño o la niña que vio tantos monitos pintados en las paredes de Pilsen, vaya a ser un creador el día de mañana, o más simplemente, que su existencia encuentre sosiego en el arte.
Obra de Diana Solis en Óxala Fine Arts
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Obra de Roy Villalobos en su estudio
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Obra de Ramón Villarreal en Alejandro Medina Studio
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Arte objeto de Pablo Helguera en Colby Gallery
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Obra de Alfonso Piloto Nieves en Galería Calles y Sueños
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Mynor Paredes pintando afuera de Galería El Nahual Art Studio
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Joyero Jesse Torres-Medina en La Casa
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