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La muerte de Jaclyn Santos

Jaclyn Santos

©Chicago Tribune

En el Tribune del 6 de septiembre se informa que en el suburbio de Highland Park, una mujer de origen mexicano y sus tres hijos caminaban por la banqueta el lunes de Labor Day, a plena tarde,  cuando un Lexus sin control los arrolló. La madre y dos de sus pequeños fueron trasladados a un hospital con heridas menores. Pero Jaclyn Santos, de cinco años, murió.

Lo raro del caso es que la conductora del Lexus, Carly A. Rousso, de 18 años, no fue arrestada. Se le trasladó a un hospital para que le sacaran pruebas de sangre y después fue puesta en libertad. A tres días de la tragedia, a Carly sólo se le ha levantado un cargo por haber conducido bajo la influencia de un estupefaciente. En el pasado ya había sido arrestada por posesión de mariguana.

Foto del arresto de Carly A. Rousso

Policía de Highland Park

Otra rareza es la nota misma del Tribune, que pone más énfasis en la solidaridad que han mostrados algunos residentes de Highland Park, como si la tragedia misma no tuviese ya suficientes orígenes y ramales.

Se sabe que muchos jovencitos de los suburbios consumen drogas desde high school, pero lo trágico es que ni los jóvenes ni sus padres se ven a sí mismos como parte de una problemática tanto local como global. Tal vez la media sea responsable de esta omisión. Cuando el Tribune, CNN o los demás medios publican algún artículo que aborda el problema de las drogas a nivel local, tienden a señalar los barrios latinos y negros de la ciudad. Nunca los suburbios pudientes. Y si se refieren al ámbito internacional, el dedo se dirige a Colombia, México o Afganistán. Nunca a los Estados Unidos.

Manifestantes claman justicia el pasado jueves en Highland Park

©Chicago Sun-Times

La tragedia del lunes nos lleva a pensar en la Caravana por la Paz que vino desde México y que ha recorrido durante tres semanas el territorio estadounidense. El mismo lunes, el poeta Javier Sicilia y los demás miembros de la Caravana estaban en Chicago para hablarnos de sus muertos y sus desaparecidos, todos ellos víctimas de la Guerra contra las Drogas desatada por el gobierno de Felipe Calderón con el apoyo de Washington. Luego de casi seis años de guerra, las cifras en México son claras: 70 mil muertos (entre ellos, cinco mil niños), 30 mil desaparecidos, 250 mil desplazados. Seguramente en los suburbios del North Shore pocos se enteraron del paso de la Caravana o han de haber tomado la noticia como una cosa de mexicanos. 

La muerte de Jaclyn también ofrece la oportunidad de mirar el entorno geográfico. Highland Park es un suburbio con lindas calles, escuelas bien equipadas, bibliotecas de primer mundo, el festival Ravinia, cines, tiendas de productos exclusivos y restaurantes para cada gusto. Ahí han vivido personalidades del espectáculo y del deporte, por ejemplo, Michael Jordan.

"Residentes de Highland Park manifiestan su apoyo a la familia de las víctimas"

©Chicago Tribune

Y surgen las preguntas: ¿por qué los jóvenes de suburbios como Highland Park se vuelven consumidores de drogas?, ¿no será que se vive bajo un modelo económico, educativo y cultural que nos llena de cosas pero nos vacía de ser?, ¿no será que a pesar de haber recibido educación en colegios medianos o de prestigio el modelo actual nos lleva a la frivolidad?    

En su libro La civilización del espectáculo, Mario Vargas Llosa postula lo siguiente: “En nuestros días el consumo masivo de marihuana, cocaína, éxtasis, crack, heroína, etcétera, responde a un entorno cultural que empuja a hombres y mujeres a la búsqueda de placeres fáciles y rápidos que los inmunicen contra la preocupación y la responsabilidad, en lugar del encuentro consigo mismos a través de la reflexión y la introspección, actividades eminentemente intelectuales que a la cultura veleidosa y lúdica le resultan aburridas”.

Cabe señalar que del libro de Vargas Llosa no se deriva una postura a favor de las políticas prohibitivas hacia el consumo de drogas. Es más bien una crítica al hombre que se asume como moderno y cierra los ojos y prefiere no saber.

Jaclyn, desde su temprano adiós, nos recuerda que no sólo los hijos de las familias pobres enfrentan esta problemática mayor. El consumo de drogas cruza grupos étnicos y sociales. Los castigos del gobierno varían de acuerdo a la clase social; las causas acaso no sean tan distintas.

Keywords: caravana por la paz, tragedia en Highland Park

Posted in Opinion

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