La caravana de Sicilia cruza la frontera
Raúl Dorantes
Published: August 12, 2012
Duele ver que en México el número de muertos se sigue incrementando. ¿Cuántos van ahora? ¿65,000?, ¿70,000?
Ya sabemos que el 11 de diciembre de 2006, en un acto de total imprudencia, Felipe Calderón puso al ejército en las calles. A partir de esa fecha, la violencia se disparó. Son seis años en que a diario nos enteramos de las nuevas masacres: descabezados, encajuelados, encobijados, colgados…
No es tan sólo la muerte sino la forma en que nos matamos. En esta última semana, en el tramo que va de Zacatecas a San Luis Potosí, fueron ejecutados 12 jóvenes en el interior de un auto y luego fueron apilados sus cuerpos como bultos de basura en los asientos de atrás; el auto fue abandonado en la capital potosina. A otros dos los colgaron en un puente peatonal de Monterrey a plena luz del día.
James Holmes en Aurora, Colorado
En un artículo publicado en El Universal, el doctor Arnoldo Krauz señala que en los Estados Unidos las masacres tienen como causa el odio hacia “los otros” y las enfermedades mentales, situación que se agrava por la facilidad que existe para comprar armas de fuego; Krauz cita los ejemplos de Aurora y de Milwaukee. En México, en cambio, “la industria del narcotráfico emplea a los desempleados tercermundistas por un puñado de pesos”.
Hay que decirlo: los mexicanos nos seguimos asesinando unos a otros porque eso es lo que ordena el único empleador que miles de jóvenes pudieron encontrar: el narco. Y lo estamos haciendo de la manera más infernal.
Niño observando el arsenal decomisado en Tapachula
De modo que el alto índice de criminalidad en México tiene causas sociales (el desempleo, la poca educación formal), económicas (el narco es una industria de nivel mundial) y legales (se persigue a los que jalan el gatillo, nunca a los que lavan el dinero).
Luego de seis años de noticias lamentables, la situación en México pedía un proceso electoral transparente. Un proceso que tuviese candidatos y árbitros inteligentes y maduros. La situación en México no es para menos. ¿Y qué es lo que observamos? Al supuesto ganador y a su partido beneficiándose del lavado de dinero y sacándose fotos con los responsables directos de las masacres.
En la guerra contra el narco no se puede atacar la producción y el trasiego de la droga y dejar intacta la parte del consumo. Y eso es exactamente lo que hacen los gobiernos de ambos lados. Por ejemplo, si se enfrentase realmente el consumo de mariguana, el gobierno estadounidense tendría que arrestar a cientos de miles de jovencitos de high school y de college.
Es obvio que nadie quiere ver a más jóvenes estadounidenses en la prisiones. Lo que sí duele es la apatía de esos jóvenes ante lo que está sucediendo en México. Tienen que saber que también son responsables de los muertos de Monterrey y de San Luis. Que también son responsables de los 70,000 muertos.
Javier Sicilia en Chicago el pasado 17 de abril en el Museo Nacional de Arte Mexicano
Ayer inició Javier Sicilia la marcha hacia Washington. Lo que su movimiento demanda es mayor conciencia de parte de la población de Estados Unidos hacia lo que está aconteciendo en México. Sólo faltaría agregar que la violencia que está tomando lugar allá se conecta de una manera directa con la que vemos todos los días en nuestros barrios. Son dos poleas de la misma máquina del mal.
Keywords:
Sicilia en los estados unidos, Violencia en mexico
Posted in Opinion